Consejos y Frases:     
  El mejor doctor: la humildad
Un famoso autor fue invitado una vez por un renombrado cirujano a contemplar una difícil operación que iba a realizar. Mientras el cirujano llevaba a cabo los preparativos necesarios para la operación, parecía confiado, pero un poco nervioso. Luego, emprendiendo el camino hacia el quirófano, se detuvo un momento e inclinó la cabeza (mientras oraba en su interior). Más tarde, durante la operación, sus manos se veían sin nervios... se veían tranquilas.

Mucho tiempo después, el autor expresó su sorpresa de que un cirujano orase. Dijo: "Yo creía que un cirujano confiaba en su propia capacidad".

"Un cirujano es solamente un hombre", fue la contestación del médico. "No puede hacer milagros por sí mismo. Estoy seguro que la ciencia no podía haber avanzado tanto, si no fuera por algo más fuerte que el solo hombre".

Y después terminó el cirujano diciendo: "Me siento tan cerca de Dios cuando estoy operando, que no sé dónde cesa mi habilidad y comienza la suya".

Un espíritu de verdadera humildad es indispensable para evitar las trampas del orgullo y de soberbia.
 
  La mejor manera de ayudarte
Cuando alegras a los demás,
no tienes manera de evitar sentir alegría.

Enseñando a los demás,
no puedes dejar de aprender,
de manera profunda y sustancial.

No puedes forzar a nadie a comprenderte.
Sin embargo intentando sinceramente comprender,
lograrás ser comprendido.

La mejor manera de lograr que tu punto de vista
sea aceptado no es gritando.
Es escuchando como sabrás de qué manera
hablar más efectiva y convincentemente.

La mejor manera de ayudarte a ti mismo
es ayudando a los demás.
Esa hermosa paradoja es la base de la civilización
en su forma más maravillosa.

Cuanto más positivamente afecte tu vida a los demás,
más brillantemente se reflejará a su vez en ti.
Si te sientes un poquito deprimido, ofrece tu bondad,
tu cuidado, tu tiempo y tu atención a alguien.
Y haciéndolo levantarás, como mínimo,
a dos personas.
 
  Un clavo saca otro clavo
Hubo una vez un hombre que pensaba en como sacar un clavo de una tabla gruesa de madera, pues no tenía tenazas, solo un mazo y otros clavos. Pasó mucho rato tratando de pensar la manera de sacarlo y cuando iba a desistir se le ocurrió una idea. Tomó otro clavo y la clavó sobre la cabeza del que quería sacar y de esta forma el primer clavo salió del otro lado de la tabla.

A veces tenemos un odio, un dolor, un resentimiento que hemos estado tratando de sacar de nuestros corazones y no hemos podido por lo arraigado que se encuentra. Existen otros clavos que podemos usar para sacar esos primeros que nos lastiman tanto:

El Rencor con el Perdón
El Odio con el Amor
La tristeza con la alegría
La inseguridad con la confianza
La ira con la paz
La autolástima con la aceptación

¿Cuál es el ese "clavo" que no has podido sacar? No importa cual sea, debes saber que tu no tienes por que tenerlo clavado!...pues ya hubo alguien que los recibió por tí en una cruz.
 
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